18 de abril de 2014

[JinChan] Beautiful Words. Capítulo 10: Promesas.[FINAL]

- Quién tiene el taladro?
- Yo! Espérate un momento!
- Si espero más me acabará absorbiendo el yeso!
- Qué estupideces dices?
- Yah! Alguien sabe cuándo llegará la pintura nueva?
- La rosa o la morada?
- Las dos!
- En teoría, ayer.
- Qué!? No es posible!
Observaba todo con mirada incrédula desde la entrada del piso de Jinyoung. Ante mis ojos había un enjambre de hombres portando herramientas por todas partes.
- Esto… Hola? – Saludé, enarcando una ceja. Llevábamos apenas un mes viviendo en el apartamento de Jinyoung y no había habido ni un solo día tranquilo: Si no era su amigo Shinwoo, era la señora Kim, si no era ella, venían a instalar algo. Si no? Anna. Había envejecido diez años en un mes.

- Buenos días, Señor! – Bramaron al unísono los hombres. Mi expresión lo decía todo. – No tardaremos mucho más, solo le molestaremos unos dos días aproximadamente.
- Perdón? No tardaréis en qué?
- Está quedando preciosa! – El grito de excitación de Jinyoung resonó por todo el apartamento. Cerré los ojos y suspire profundamente. “Calma, Gongchan.”
- Oppa! – Eunsol salió corriendo de la nube de polvo que predominaba en la casa hasta aterrizar sin delicadeza alguna en mis brazos. – Jinyoung Appa me está decorando la habitación!
“Appa!?” – Ah, sí? – Dirigí la mirada hacia la persona causante de todo el caos, que bajaba las escaleras con una sonrisa en el rostro que no le correspondí.
- Qué tal el trabajo? – Se acercó y Eunsol se lanzó a sus brazos mientras él me daba un beso en la mejilla. Fruncí el ceño: Aún seguía enfadado con Jinyoung, mucho menos, pero lo seguía. Además, Eunsol había desarrollado una devoción por él que no me gustaba nada… Nos habíamos mudado a su piso porque el muy pesado había acabado convenciéndome… Mi vida debería de ser perfecta, verdad? Pues sí, lo era: Era tan perfecta que me fastidiaba.
- Como siempre, sin novedad. – Colgué la cazadora en el perchero de la entrada y tosí. “Maldito polvo.” – Por qué está el reparto de Manny Manitas como recibimiento a mi llegada?
- Oh! No les hagas caso, en unos días se irán. Es que estoy redecorando las dos habitaciones que tenía de almacenamiento para que Eunsol tenga una habitación en la que crezca a gusto.
- De princesas! – Exclamó la pequeña desde sus brazos. Jinyoung sonrió y asintió.
- Por supuesto! Las princesas necesitan habitaciones de princesas. Es lo más lógico!
- Escuchaste, Oppa? – Eunsol me miró de reojo con una sonrisa de lado que me pareció completamente siniestra. – Soy una princesa.
Tragué saliva y asentí. A veces sentía que Eunsol y Jinyoung tenían un vínculo entre ellos que yo no acababa de entender.
- Ya… Bueno… No tenías que haberlo hecho. – Dejé la bolsa bajo el abrigo y me dirigí a la cocina, para abrir la nevera en busca de algo que calmase mi irritada garganta. “Maldito polvo!”, pensé mientras liquidaba medio litro de agua de golpe. Jinyoung mandó a Eunsol a jugar y se acercó a mí.
- Qué pasa? – Me encogí de hombros y tiré la botella a la papelera.
- Qué va a pasar? Nada, absolutamente nada. Eunsol te adora, incluso te llama “Appa”. – A Jinyoung se le iluminó el rostro y apareció una sonrisa estúpida en su rostro. “Tsk.” – Además, estás arreglando las habitaciones de almacenaje para ella… Dónde se supone que vas a meter todas tus cosas?
- Ah! Respecto a eso, había pensado en que como te has mudado aquí, podríamos usar tu piso como almacén. No? – Me giré y le miré, incrédulo.
- Disculpa? – Jinyoung me miró, confuso. – No me he mudado aquí, deja de insistir. Esto es solo temporal hasta que tenga claro qué hacer con Eunsol. Y planeas convertir mi piso en un desván?
- Ya estamos otra vez… - Jinyoung bajó la mirada y suspiró. – Creía que ya lo habíamos hablado.
- No, lo has hablado tú solito, porque ignoras completamente lo que yo te digo y haces lo que te da la gana. MI piso, MI hermana. Entiendes? – No pudo ocultar su expresión dolida.
- Creía que… esto te haría feliz. Al fin y al cabo tú me pediste que viviésemos juntos…
- Eso fue antes de descubrir que eras un mentiroso. – De nuevo resopló.
- Está bien… No atiendes a razones sobre ese tema? Bien. Pero el piso que está debajo de tus pies ahora mismo te lo puse yo para que pudieses seguir viviendo aquí. Y la comida que comes te la estoy pagando yo. No crees que podrías abrir un poquito tu mente y ver por qué realmente estoy haciendo todo esto? Lo estoy haciendo por nosotros!
Reí con sarcasmo, haciendo que su expresión se pronunciase. Por qué me estaba comportando así? Desde que habíamos vuelto de Suncheon yo ya no me sentía igual… Todo había cambiado tanto… A veces pensaba que lo mejor sería dejar que lo nuestro se rompiese, pero imaginarme viviendo sin él solamente me hacía más daño. No sabía qué hacer.
- Me voy a ir. – Solté. Jinyoung abrió los ojos.
- Qué?
- Voy a volver a Suncheon con Eunsol. La casa de mi abuela es ahora mía. Viviremos allí y Eunsol acabará el colegio. – Ahora fue Jinyoung quien rió con sarcasmo.
- Claro… Muy lógico. – Enarqué una ceja. – Vamos a ver, estás haciendo una carrera. Qué ganarás ahora dejándola a medias? Tirar el dinero a la basura. Y allí, de qué trabajarías? Plantando patatas? Venga ya, Gongchan. Sé realista.
- No voy a dejar que me mantengas. No soy una señora de los años cincuenta, casada y con hijos, de la que puedas llegar a casa y encontrarte la comida y el baño preparados!
- Claro… - Jinyoung rió. – Se trata de eso? Estás agobiado porque te estoy manteniendo?
- No, estoy agobiado porque noto cómo empiezas a tener mi vida en la palma de tus manos! Dependo completamente de ti y no me gusta!
Jinyoung suspiró por enésima vez y cerró los ojos, respirando profundamente. Unos segundos después los abrió y se acercó a mi lado con el semblante serio.
- Ya me he cansado. – Tomó con fuerza una de mis muñecas y me empujó hacia la encimera de la cocina. Me iba a quejar, pero su mirada helada me frenó. – Eres un estúpido… No te enteras de nada y yo ya no sé qué más hacer para que me perdones. No eres capaz de ver más allá de tus propias narices y problemas, niñato egocéntrico! – Jinyoung me gritaba y yo le miraba, estupefacto. Intenté zafarme con mi mano libre, pero la atrapó también. – No te das cuenta de que te amo!? De que hago todo esto para que te quedes a mi lado!? Cómo crees que me siento cuando te escucho decir que te quieres largar de mi lado para irte a un pueblo alejado de la mano de Dios!? Tienes idea del daño que me haces!? Yo no soy tu punching ball, Gongchan. Siento mucho todo lo que te ha pasado últimamente, pero yo no tengo la culpa… Solo puedo estar a tu lado y apoyarte día a día, pero no me dejas! Cuando intento abrazarte, te zafas. Cuando te beso, te alejas. Qué he de hacer? Qué más quieres para poder demostrarte cuánto te quiero? Cuánto os quiero a ti y a tu hermana? JODER, SOIS MI FAMILIA! INTENTO QUE ESTO SEA LO MÁS PARECIDO A UNA FAMILIA!
Tragué saliva y noté mis mejillas humedecerse. Las palabras de Jinyoung eran una bofetada de la realidad.
- Pero… Tú no me quieres… Solo es compasión… - Musité, bajando la mirada y sollozando.
Jinyoung soltó mis muñecas y tomó mi barbilla, levantándome el rostro para mirarle a los ojos, cuya mirada se había vuelto cálida y dulce.
- Eres un imbécil… - Me abrazó con fuerza y cerré los ojos, aspirando el arome de su pecho. Olía a yeso y silicona, pero no me importaba. – Te quiero… No sé qué más puedo hacer, pero te quiero, y necesito que lo sepas… No que lo sepas, sino que te lo creas. – Tomó mi rostro entre sus manos, mirándome fijamente a los ojos. Yo no podía parar de llorar. – Créeme: Te quiero. Te amo. Daría mi vida por ti.
- De verdad? – Logré susurrar entre sollozos. Mi corazón se aferraba a sus palabras como si se le fuese la vida en ello. Asintió con una sonrisa dulce. – Entonces… Si de verdad me quieres… Bésame.
Sonrió y asintió de nuevo. Posó suavemente sus labios sobre los míos y acarició mis mejillas con sus pulgares, secando mis lágrimas.
“Te quiero…” A veces sentía que la situación me superaba y me olvidaba de lo que realmente este hombre me hacía sentir… Solamente él podía hacer que me sintiese así… Que estuviese triste o feliz, quisiera estar entre sus brazos. Era amor, lo que sentía era amor. Y el amor no siempre es dulce… También puede ser amargo, pero no por ello deja de ser amor.

- Eunsol, acábate el brócoli ahora mismo! – Le regañó Jinyoung, señalándoselo con los palillos.
- No me gusta… Sabe mal!
- Eso no es cierto! Está muy rico! Además, es muy sano! No quieres crecer? Si no comes brócoli no crecerás.
- Oppa, que tonto… Eso es con la leche! – Jinyoung se hizo el ofendido y puso morros. Yo sonreí con suavidad. Jinyoung tenía razón, a veces no podía ver qué había más allá de mis narices… Y al verles delante de mí, así, me sentía mucho más tranquilo.
- Y sabes qué comen las vacas que dan leche? Brócoli! Por eso el origen del crecimiento no está en la leche, como todo el mundo cree… La clave es el brócoli!
- Las vacas comen brócoli? – Casi se me sale el agua por la nariz de la risa. La expresión de confusión de Eunsol era todo un poema. “Bendita inocencia infantil…”
- Claro! – Jinyoung me miró de reojo, intentando aguantarse él también la risa. – Comen verduras! Y cuando las verduras pasan por la barriguita de las vacas, hacen que éstas crezcan! No ves lo grandes que son las vacas?
- Es verdad… - Me giré y ahogué la cara en la servilleta. El tono de razonamiento que le estaban poniendo ambos a la conversación era simplemente desternillante. – Pero yo no quiero ser tan grande como una vaca!
- No te preocupes… Que eso se regula con el pescado.
- Pero tampoco me gusta el pescado!
- Ya, pero es que si no serás tan grande como una vaca! Con cuernos y todo…
Eunsol inclinó la cabeza, haciendo sus propias deducciones.
- Está bien… - Asintió con decisión y se metió el brócoli entero en la boca. Miré a Jinyoung con absoluto asombro y devoción, y él me miró con una sonrisa triunfal en el rostro. – Mañana quiero pescado para comer! Que no quiero convertirme en vaca!
- Está bien, no te preocupes. – Jinyoung la ayudó a limpiarse la boca y la acompañó a lavarse los dientes mientras yo recogía la mesa. Viéndole actuar con Eunsol, a veces se me pasaba el pensamiento por la cabeza de que era un desperdicio que no estuviese casado con una hermosa mujer de buena familia… Podrían tener unos niños preciosos.
- Qué filosofas? – Jinyoung me sorprendió, haciendo que pegase un saltito ridículo del cual se rió hasta llorar. – Lo siento…
- Estaba pensando en la relación que puede tener el brócoli con el metabolismo de una vaca y a su vez, qué relación tiene el metabolismo de una vaca con los propiedades menguantes del pescado.
- Pues muy fácil… - Sonrió y me rodeó por la cintura, girándome sobre mí mismo y mirándome a los ojos. – Cuántos años tienes?
- Veinte, señor. – Rió suavemente y posó su frente sobre la mía.
- Ya eres muy mayor para entenderlo… Pídele mañana a Eunsol que te lo explique y ya verás.
Reí y le pegué un débil puñetazo en el pecho.
- Que bobo eres. – Se encogió de hombros y me besó la mejilla.
- Quieres ver una peli? – Señaló el sofá, cubierto de plásticos y rodeado de ladrillos y bolsas de materiales no identificables para mí. Frunció el ceño y suspiró. – No, olvídalo.
Reí suavemente.
- Sabes en lo que estaba pensando de verdad? – Rodeé su cuello con mis brazos y le sonreí con ternura. – En lo buen padre que serías.
Sonrió con amplitud. – Siempre me han gustado los críos. Son divertidos… Tienen su pequeño universo aparte, es interesante.
Asentí suavemente. – También pensaba que deberías casarte con alguna hermosa mujer de medidas envidiables y tener gemelos de belleza sobrenatural.
Borró la sonrisa y frunció el ceño. – No sé si tomarme eso como un cumplido porque me has llamado guapo o si enfadarme porque crees que tendría hijos de alguien más que no fueses tú.
Reí de nuevo. – A lo primero, tómatelo como quieras, y respecto a lo segundo… Me recuerdas a Anna. No puedo tener hijos, lo siento.
- Eres estéril?
- No, soy un hombre. – Reímos. Menos mal que sabía localizar sus bromas o pensaría que es rematadamente idiota. Me apretujó contra él y me besó con cuidado en los labios.
- Eso no importa… Podemos intentarlo igual. – Sonreí sobre sus labios. Este hombre tenía un estilo único para hacer proposiciones indecentes.
- No tengo ningún problema, pero no quiero que te desilusiones al ver que mi barriga no crece en absoluto.
- A mí me gusta tu barriga así, no te preocupes. – Me mecía entre sus brazos, con sus labios separados por milímetros escasos de los míos. – Además, Anna me ha dado un cursillo intensivo de dónde y cómo podemos conseguir un niño.
- Omo! Se lo pediste!? – Enarcó una ceja.
- No hizo falta… Esos pequeños detalles salen de ella. – Reí. Maldita cotilla… - Entonces? Lo intentamos? – Lamió mi labio inferior con lentitud, haciendo que un escalofrío de pura excitación me recorriese la espalda. No me lancé a sus brazos como una bestia porque mi timidez me lo impedía, que si no… Ganas no faltaban.
- Por supuesto. – Acepté sus labios de buena gana y paseé mis manos por su camisa, desabrochando todos los botones que se tropezaban en mi camino.
En cuestión de segundos, Jinyoung me cargaba hasta nuestro cuarto, yo ya sin camiseta y él con el pecho al descubierto. Quería chillar como Anna, pero despertaría a la pequeña y no iba a permitir que me cortasen el rollo.

- Aaaah… - Gemí en su oído cuando sentí su lengua pasearse por todo mi cuello, dejando pequeños besos y mordiscos a su paso. Al igual que también noté su sonrisa al escucharme.
- Debería pedirles a los obreros que hagan su habitación insonorizada? Por si algún día…
- Cállate, idiota. – Rió y nos devoramos los labios el uno al otro. Su camisa salió volando a algún rincón del cuarto y sus manos se movían deliciosamente, deteniéndose en los puntos más sensibles de mi cuerpo para hacer que me retorciese bajo su cuerpo.
Sus manos alcanzaron el cierre de mi pantalón y no tardó en arrancármelos, paseando ahora su lengua por mis muslos, arrancándome gemidos cada vez más sonoros y, por qué no decirlo, vergonzosos.
Un grito ahogado se escapó de mi garganta cuando noté su boca encima de mi ropa interior, haciendo presión sobre mi entrepierna.
- Jinyoung… No… Aaaah… - Sus manos alcanzaron los bordes de mi ropa interior, liberándome de ella y haciéndome estrujar la almohada con todas mis fuerzas al sentir una repentina humedad invadir toda mi zona íntima. – Para… Paraaaaa… Aaaah… - Como hubiese parado en ese momento, me lo hubiese cargado con el cuchillo de la cocina.
Notaba su boca definirme una y otra vez, arriba y abajo, deteniéndose cuando mis gemidos rozaban el grito y torturándome con su lengua juguetona.
- Jinyoung… Voy a… Me voy a… - La humedad desapareció de repente, dejándome con las ganas pero al mismo tiempo con el alivio. Subió su rostro hasta el mío, dejando pequeños besos de camino y me sonrió. Mi expresión era completamente vergonzosa, y podía saberlo por su sonrisa de satisfacción.
- Me toca. – Susurró sobre mis labios antes de besarme con ansias. Le rodeé el cuello, atrayéndole aún más hacia mí, notando sus manos liberarle del resto de su ropa y abrazarme por la cintura mientras rozaba nuestras caderas, haciendo que nuestros suspiros se encontrasen en nuestras bocas.
Levantó mis piernas, haciendo que le rodeasen la cintura, y poco a poco, entró dentro de mí, invadiéndome por completo a una lentitud desesperante. Gracias a mi infinita excitación, apenas me dolía, pero él se movía tan despacio, tan cuidadosamente, que me hacía sentir como si fuese de cristal.
Cerré los ojos, disfrutando de todas las sensaciones con más intensidad. Un movimiento de mi cadera le indicó que ya podía ir cogiendo velocidad, y pude sentir su sonrisa aún con los ojos cerrados. “Su sonrisa… Su aliento… Sus manos… Sus labios… Todo es tan dulce…”
Jinyoung me embestía con fuerza, haciéndome ahogar mi rostro en su cuello para ahogar mis aullidos. Escucharle gruñir y gemir en mi oído era tan sumamente excitante que sentía que podía lograr el orgasmo con solo eso… Por suerte, no tenía que intentarlo. Jinyoung tomó mi cintura con fuerza y tiró de mí hacia arriba, incorporándome y acabando yo sentado encima de él.
- Cómo puedes ser tan hermoso? – Susurró. Abrí los ojos y me encontré con la imagen más bella del testamento. Jinyoung tenía los mechones del flequillo pegados al rostro a causa del sudor, y su cara estaba colorada por el esfuerzo. Sonreí con dulzura y aparté esos insolentes mechones hacia atrás, estudiando su hermosísimo rostro. Era una obra de arte en vida.
Le besé, con suavidad, sintiendo su abrazo y su movimiento de caderas que invitaba al mío a acompañarle.
Así, en una postura tan íntima, tan romántica… Con la luz nocturna de Seúl iluminando nuestros rostros… Llevamos al orgasmo casi al unísono, dejándonos caer completamente agotados en el colchón, húmedo por nuestro sudor.
- Te quiero… - Susurró, arrastrándose hasta mi lado, atrayéndome hacia él y haciéndome apoyar la cabeza en su pecho. No había un lugar más cómodo para dormir que el pecho de Jinyoung.
- Te quiero. – Respondí en un suspiro. Me sonrió con dulzura y le devolví la sonrisa.

- 2 Años Después –

- Ya estoy en casa! – Saludé, agotado. Dejé la bolsa del trabajo en la entrada y me acerqué a saludar a Eunsol.
- Oh! Oppa! – Se levantó y se acercó con una sonrisa. – Qué tal en el colegio?
- Dicho así parece que voy yo al colegio! – Reí y me agaché para recibir mi beso en la mejilla. Me lo dio y la despeiné con la mano, riendo al ver cómo se enfadaba.
- Dónde está Jinyoung? – Miré a mi alrededor, extrañado de que no hubiese salido a saludar.
- Appa dijo que tenía una reunión, que no tardaría en volver.
- Te dejó sola!?
- Oppa! – Me miró con reproche y le devolví una mirada sorprendida. – Ya no soy un bebé! Tengo 7 años!
Reí y me senté a su lado en la mesa del salón. – Claro, claro… Siempre se me olvida que ya eres toda una mujercita…
Sonrió con orgullo, mostrando un vacío en su dentadura por uno de los dientes que se le habían caído hacía unos días. Sonreí con ternura. Mujercita? No era más que una niña.
- Necesitas ayuda con eso? – Señalé el cuaderno de multiplicaciones que tenía delante mi hermana y que parecían traerla de calle.
- Esto no tiene ninguna lógica! – La miré, divertido. Tenía que decirle a Jinyoung que dejase de enseñarle ese tipo de expresiones.
- Al contrario… Yo creo que tiene mucha lógica… Mira, si sigues las tablas de multiplicar, solamente tienes que…
- Oppa!- Me cortó y la miré, sorprendido. – Eres un impositor de ideas! Estás coartando mi libertad de pensamiento!
Enarqué una ceja y maldije a Jinyoung y su filosofía mentalmente.
- Yo no coarto, instruyo. Además, no digas cosas que no entiendes! – Puso morros y cruzó los brazos. – Voy a tener que hablar con Appa para que controle su vocabulario… Y por qué eres tan buena memorizando!?
Sonrió de lado con superioridad y se encogió de hombros.
- Soy inteligente. Tengo un cociente intelectual privilegiado.
- Que no repitas las frases que te dice Jinyoung!

Dejé a Eunsol peleándose con las matemáticas y me dirigí a la cocina para pelarle alguna fruta para la merienda. Mientras le quitaba las semillas a la sandía, reía al recordar las palabras que me había dicho.
- Coartar su libertad de pensamiento, eh? Eso lo dice tu “Appa” vegetariano, de filosofía rebelde, liberal y que vive en su mundo literario… estupendo. – Reí para mis adentros. Me esperaba una vida muy cansada.

- Oppa! Llaman a la puerta! – Chilló Eunsol con la boca llena de uvas.
- Yah! No hables con la boca llena o te saldrán escamas! – Eunsol me miró, confusa. Yo decidí dejar el tema mientras abría la puerta. – Oh! Anna!
- Hola, Gongchan! – Anna daba saltitos en la puerta, con expresión de felicidad en el rostro. Es decir, como siempre. – Interrumpo algo?
Su tono de ilusión era palpable hasta con manoplas.
- No, siento desilusionarte. Jinyoung no está en casa. – Suspiró y puso morros. – Pasa, anda.
- Hola, Eunsol! – Saludó con la mano a mi hermana, que estaba muy entretenida con la sandía.
- Hola, Unnie! No te hablo porque me saldrán escamas! – Anna me miró, confusa.
- No estoy segura de haber entendido bien lo que ha dicho…
- Seguramente lo hayas entendido, otra cosa es que tenga sentido. – Reí y la invité a sentarse en la cocina. – Té?
Asintió, quitándose la cazadora.
- Qué tal con Eric? Os va bien? – Anna se sonrojó y asintió.
- Es muy buen chico… Aunque a veces nos liamos los dos con el coreano. – Reí con ella. Podía imaginármelo… Algún día conseguiría grabarlos. – Y tú? Qué tal con Jinyoung?
También me sonrojé y sonreí.
- Muy bien, la verdad…
- Parecéis un matrimonio! – Me puse como un tomate y negué con la cabeza.- Te lo ha pedido ya?
- El qué?
- Aish… - Levantó la mano y se señaló el dedo anular. Mi cerebro tardó unos segundos en pillar a lo que se estaba refiriendo, pero a medida que lo iba captando, mi tono de piel se volvía del color de la sangre.
- No… - Murmuré, dándome la vuelta para coger la tetera.
- Aigoo… Y a qué espera? Sin un anillo no es lo mismo.
- Llevamos años sin un anillo y no ha pasado nada, está bien! – Reí y le serví el humeante líquido.
- Venga ya… Te conozco. Te hace ilusión! En el fondo se nota que tú eres el uke… - La miré, sin entender su expresión. – Nada, déjalo. – Rió, nerviosa. A veces prefería no entenderla cuando hablaba.
- A ver… - Me senté a su lado, con el té entre mis manos y la mirada baja por la vergüenza. – No quiero decir que no me hace ilusión imaginarme que me lo pide, pero… Estoy bien así. Soy feliz. No necesito un anillo para demostrarlo.
Anna sonrió y asintió.
- Madre mía, si tienes grabado en la frente que te mueres por uno! Tu novio debe de estar ciego.
- Exagerada!
- Y un cuerno!
- Tsk…
- Yah… - La miré y su expresión sucia me asustó. – Quieres que le dé una “pista”?
- … Viniendo de ti, prefiero que no lo hagas, la verdad.
- Jope… - Le dio un trago a su té.
- Además… Y qué si me lo pide? No nos podemos casar, no es legal. – Miré el humo del té, pensativo.
- En Francia sí! Y de paso os volvéis con un bebé! – La fulminé con la mirada.
- Te me relajas, eh?
- Os imagináis!? Podríais casaros en la playa! Con el atardecer francés a vuestras espaldas… O en la torre Eiffel! Qué romántico…
- Sí… Qué!? NO. – En qué momento Anna me había arrastrado a sus fantasías Disney?
- Aigoo… - Jamás creí que fuese tan gracioso escuchar esa típica expresión coreana de una francesa. – No te preocupes, seguro que te lo acabará pidiendo… Además, yo creo que él también lo está deseando, pero que se lía a sí mismo y al final se echa atrás.
- … Tú crees?
Asintió con una sonrisa de oreja a oreja y se acabó de un sorbo su té.
- Además… Hay algo que no te he contado y que no sé si debería contarte… - Hizo círculos en la mesa con el dedo índice, sonriendo de lado.
- Venga ya! Si estás deseando contarlo! Llevas sangre maruja en las venas!
- Yo? Qué va… - Sonrió aún más delatadoramente y enarqué una ceja. – Aish! Está bien! Ya que insistes…
Reí con sarcasmo y se acercó a mí.
- Ayer le vi.
- A quién?
- A Jinyoung.
- Y?
- Saliendo de una joyería.
- …
- Con una cajita pequeña y aterciopelada en la mano.
- …
- DIME ALGO!
- … No sé qué decir… - Se separó de mí y me escudriñó con la mirada.
- Emociónate al menos, no?
- Es que… Y si no es para mí?
La cara de Póker de Anna duró unos segundos eternos.
- Tú… Eres idiota?
- Eh?
- PARA QUIÉN IBA A SER SI NO!?
- No lo sé… Para la señora Kim? O para Eunsol.
- Has bebido o algo? Razonemos, por favor… Tú crees que Jinyoung compraría algo como un anillo a alguien que no fueses tú? A quién si no? A su amante?
- Tiene una amante!?
- En serio… Te pegaría, pero no se puede mostrar violencia delante de los niños. – Tarde. Mi cerebro estaba barajando opciones a causa del pánico sorpresa que me había causado la idea de Jinyoung con un anillo.
- No es una locura… Sabes? Últimamente siempre llega tarde a casa… Y siempre está cansado…
- Sí, Gongchan, se llama trabajar. Sabes lo mucho que se está esforzando! Tú eres un becario y, aunque te parezca duro, llevas una vida de lujo! Él tiene que dirigir su estudio entero!
- No sé yo…
- Aish, en serio… Me voy a ir porque me estás poniendo histérica!
- Falsa… Has quedado con Eric, que llevas dos horas mirando el reloj! – Sonrió y asintió.
- Pillada… Pero en serio, no tienes de qué preocuparte por Jinyoung… Solamente prepárate para una proposición.
Negué con la cabeza y ella se encogió de hombros.
- Adiós, Eunsol! – Se despidió de mi hermana y ella asintió con la boca aún llena. Reí y negué con la cabeza a la expresión preocupada de Anna.

- Aish… Estoy tan solito… - Me tiré en el sofá. Eunsol estaba jugando en su cuarto, y yo no era tan bueno haciendo de compañero de aventuras como Jinyoung, así que solía aburrirse conmigo y me acababa echando de su cuarto. Además, Jinyoung no volvería hasta después de cenar y para eso aún quedaban un montón de horas eternas.
Con el trabajo en el estudio y el éxito que estaban teniendo últimamente, Jinyoung se había convertido en todo un hombre de negocios, y todo lo que eso conlleva: siempre con el teléfono, papeleo, reuniones, viajes de negocios… O eso, o tenía una amante.
Fruncí el ceño ante la idea. Yo no creía a Jinyoung capaz de eso… O sí?
- Aaaaargh! – Me froté la cara con rabia hasta dejármela colorada por la fricción. – Qué demonios estoy pensando? Maldita Anna que me mete ideas en la cabeza… - Sí, lo sé, Anna no había hecho nada… Pero siempre era más fácil culpar a la extranjera.
- Eunsol! – Llamé desde el sofá como tres veces hasta que por fin asomó su cabeza por la barandilla de la escalera.
- Qué?
- Quieres salir a pasear conmigo? – Así me daría un poco el aire y me despejaría algo la cabeza, que la tenía como un bombo del trabajo.
- No. – Me incorporé, mirándola con indignación.
- Oye! Que soy tu hermano!
- Me comprarás helado? – La miré, con expresión agotada. Enarcó una ceja, cosa que me sorprendió. Esta niña aprendía rápidamente. – Lo harás o no?
- Está bien… - Suspiré. Ella pegó un chillido de felicidad y corrió escaleras abajo.- No corras! Te caerás!
- Oppa! Eres el mejor! – Dijo, abrazándome con fuerza. – Voy a ponerme los zapatos! - “Manipuladora…”

- Qué quieres de cenar? – Le pregunté mientras le limpiaba el rostro pegajoso de chocolate con una toallita húmeda.
- Gambas!
- Está bien… Con verduras? – Negó con la cabeza enérgicamente y reí. – Está bien… Hoy te libras… Qué tal sopa? Te apetece?
Asintió con una sonrisa mientras devoraba el final del cucurucho y me tendía las manos para que se las limpiase también.
- Pues vamos entonces! Que hay que comprar las gambas. – Tomó mi mano y entramos en un supermercado no muy lejano al parque que solíamos visitar. Ver jugar a Eunsol con los demás niños y yo solamente mirar no era especialmente divertido… Extrañaba hacer estas cosas junto a Jinyoung.
- Compramos mermelada, Oppa? – Eunsol me mostró un tarro gigante de mermelada de fresa.
- Tenemos en casa, deja eso en su sitio.
- Pero no tenemos la de Pororo! – Señaló el tapón, donde aparecía el pingüino piloto guiñando un ojo y saludando. “No saben marketing ni nada los de la mermelada…”. Ante la insistencia de Eunsol, Pororo acabó en el carrito de la compra junto a las gambas, chocolate, helado, chucherías y cereales para el desayuno de colores que estaba seguro de que acabarían caducados en la despensa.

- Mañana en la clase de música vamos a tener que cantar una canción! – Eunsol iba firmemente sujeta a mi mano mientras parloteaba de su colegio en el camino a casa.
- Ah, sí?
- Sí! Y yo voy a cantar una que compuso Appa! Me la puso el otro día y me gustó mucho…
- Appa compone muy bien, verdad? – Eunsol asintió.
- Y Appa también canta muy bien! Y toca el piano y la guitarra! Appa es un genio como yo! – Enarqué una ceja y reí.
- Por supuesto! Jamás lo dudaría.
Eunsol pareció satisfecha con mi respuesta.
- Appa! – Eunsol frenó de golpe.
- Qué? Date prisa, que se nos van a descongelar los helados!
- Appa! Está ahí! – Eunsol señaló el cristal de una cafetería y mis manos perdieron fuerza, dejando caer las bolsas contra el suelo.
- Jinyoung… - Jinyoung charlaba animadamente con una mujer. No me preocuparía si fuese una mujer normal y corriente, pero aquella era simplemente hermosa. Tenía el pelo largo y castaño, que caía ondulado sobre sus estrechos hombros. Iba maquillada en su justa medida, y, lo que más me fastidiaba, llevaba una falda exageradamente corta y un escote completamente fuera de lugar para la primavera.
Jinyoung reía una y otra vez acompañado de esa mujer, que se toqueteaba el pelo repetitivamente.
- Puedo ir a saludar? – Eunsol tiraba de mi manga, pero yo sentía como mi corazón se rompía con cada carcajada que soltaban.
- Es mejor que no, cielo… Se descongelan las cosas. – Agarré su muñeca con fuerza y avancé a grandes zancadas hasta que llegamos a casa. No dije nada, simplemente me dirigí a la cocina y dejé la bolsa en la encimera, apoyándome yo en ésta al sentir cómo mis piernas empezaban a temblar.
- Lo sabía… Sabía que había otra razón más allá del trabajo… - Mis ojos se humedecieron y dejaron correr lágrimas por mi rostro mientras yo colocaba la compra con rabia. – Y yo qué se supone que he de hacer ahora?
Al final, antes de darme cuenta, me encontraba en nuestro cuarto llenando una maleta con mi ropa y, tras cerrarla, la dejé en la entrada. Le mandé un mensaje a Anna, diciéndole que hoy pasaría la noche en su casa, y ni siquiera me molesté en responder a su mensaje de preocupación. No merecía la pena. Estaba furioso y dolido.
- Quizás estoy sacando las cosas de contexto… - Musité. No tardé en desechar la idea; las imágenes de las piernas y el escote de esa mujer de larguísima melena disparaban a mi mente una y otra vez. – Ni hablar. Me largo.
Me giré sobre mí mismo, dispuesto a ir a buscar a Eunsol cuando sentí la puerta abrirse a mis espaldas.
- Ya estoy en casa! – Jinyoung irrumpió alegremente en el salón, soltando un quejido al tropezarse con mi maleta. – Y esto? Qué ocurre?
Me paré en seco frente a las escaleras.
- Jinyoung… - Intenté que mi voz sonase lo más calmada posible. – Qué hiciste hoy por la tarde?
- Hoy? Tuve una reunión. – Sonreí, irónico.
- Ah, en serio? Fantástico.
- Gongchan, qué ocurre aquí? Estás temblando!
- Que me voy. Me niego a compartir techo con un mentiroso. – Me giré y mascullé esas palabras mirándole a la cara. Jinyoung pareció sorprendido por mi respuesta.
- De qué demonios estás hablando?
- TE HE VISTO DE RISITAS CON MISS COREA EN UNA CAFETERÍA! NO TE PERMITO QUE ME TOMES POR IMBÉCIL! – Ya empezaban los gritos. Jinyoung negó con la cabeza y se acercó a mí. – NO TE ACERQUES A MÍ! En estos momentos me resultas asqueroso…
En sus ojos se notó el impacto de mis palabras.
- Chan, no es lo que parece…
- Qué original. – Reí mientras le esquivaba, dirigiéndome a la cocina. Notaba que mis sentimientos me fallarían de un momento a otro por la humedad creciente en mis ojos.
- Te lo digo en serio! – Jinyoung me perseguía sin descanso por todo el piso. – Gongchan, escúchame al menos.
- No quiero escucharte! – Sollocé. – No quiero escuchar tus palabras melosas de traidor!
- No soy un traidor! Jamás te traicionaría!
- Y más mentiras… - Sollocé de nuevo, sentándome en un taburete de la cocina.
Jinyoung se acercó a mi lado y se sentó, negando con la cabeza.
- Esa mujer era mi editora. – Le miro de reojo.
- Qué?
- Me van a publicar el libro… Bueno, de hecho, ya lo han hecho… Quería que fuese una sorpresa. Se llama Hara, puedo llamarla si quieres.
Yo en esos momentos tenía un colapso mental.
- Tu… editora?
- Sí, Gongchan. Mi editora. – En esos momentos el alivio que sentí en mi interior fue tan inmenso que empecé a llorar como no había llorado nunca. Jinyoung me miraba, asustado.
- ME ASUSTASTE, IMBÉCIL! TE ODIO! – Le lancé una manzana, que era lo único que tenía a mano, con todas mis ganas. – TIENES IDEA DEL SUSTO QUE ME HAS PEGADO!?
Jinyoung se quedó de piedra, observándome unos segundos antes de romper a reír.
- Lo siento… - Se acercó a un tembloroso y lloroso yo y me abrazó con fuerza.- Cómo podría engañarte yo a ti? Si eres lo más importante del mundo para mí… Nada merece la pena si no es contigo, Gongchan.
Sollocé sobre su pecho, como siempre, empapándole con mis lágrimas y pegándole de vez en cuando sin fuerzas.
- De verdad te van a publicar el libro? – Despegué mi rostro de su empapada camiseta y sollocé, secándome la cara con una servilleta. Asintió, sin poder ocultar la emoción.
- Mira… - Se acercó hasta la entrada y rebuscó en su bolsa, sacando un volumen de color azul cielo y letras dorado oscuro que decían "Beautiful Words". Era muy bonito. Me lo tendió y lo tomé, con cuidado.
En ese libro estaba la historia de Jinyoung… Nuestra historia…
Le miré, sonriendo.
- Enhorabuena, te lo mereces. – Sonrió y me besó en los labios con ternura.
- No vas a ojearlo? – Enarqué una ceja.
- Por? Va a saltar algo de dentro cuando lo abra, verdad? Que nos conocemos.
- Qué? No! Solo es que… En ese libro pone unas cosas que tienes que leer…
- Ah, sí? – Jinyoung parecía realmente ansioso porque abriese el dichoso libro, así que opté por hacerle sufrir un poco más, dejándolo encima de la encimera. – Después de que cene Eunsol, que es tarde. ENSOOOOL, A CENAAAAR!
Jinyoung me miró, incrédulo, y yo le sonreí con sorna. “Venganza…”

- Esto no son gambas! – Eunsol removía su ramen con cara de disgusto. – Y mis gambas?
- No hay, se escaparon por la bañera. – Respondí, sirviéndole agua. La verdad era que con toda la discusión, no me había dado tiempo a cocinar.
- Esto engorda! – Miré a Jinyoung, los dos sorprendidos por su expresión.
- Y el ego también! Come! – “Esta televisión de hoy en día…”
Eunsol después de protestar durante una hora eterna, se acabó los fideos y como disculpa, le dejé comer una de sus chucherías nuevas de Pororo. Eso no engordaba para ella.
Jinyoung se levantó para llevarla a la cama y, cuando bajó, yo le esperaba con una botella de vino abierta. Sonrió con dulzura.
- Y esto? Yo también tengo chuche? – Asentí, riendo.
- Hay que celebrar que vas a ser un escritor de éxito! Y un gran compositor y productor!
Sonrió y asintió mientras yo servía el líquido rojo en dos copas. Se acercó a por la suya y depositó un sonoro beso en mi mejilla.
- Prométeme que antes de montarme un follón como el de hoy, preguntarás. – Reí, avergonzado, y asentí.
- Lo siento… Pero fue culpa tuya!
- Por supuesto! Como siempre! El terremoto de San Francisco también, no lo sabías? Es que se me cayó el maletín y rebotó el impacto.
- Clarísimamente. – Reímos y le dimos un sorbo al vino.

- Ven… - Jinyoung tiró de mi mano con suavidad y me sentó en su regazo en el sofá. – Te tengo que preguntar una cosa.
Sonreí con suavidad.
- Dime.
- Eres feliz? Conmigo? – La pregunta me sorprendió, sobre todo por la seriedad con la que lo decía.
- A qué viene eso?
- Responde.
- Soy tan feliz que siento que podría morir. – Sonrió y asintió, bajando la mirada. – En serio, a qué viene eso? No te estarás muriendo ni nada, no?
Me miró, con cara de traumatizado.
- Qué bruto eres… - Reí, dándole otro trago a mi copa y apoyando la cabeza en su hombro.
- Soy muy feliz… Siempre. – Apoyó su cabeza en la mía y sonrió suavemente.
- Entonces… Me haces un favor? – Le miré, esperando a que hiciese algún chiste verde o algo por el estilo. Asentí. – Lee la última página de mi libro.
- La última página de tu libro? – Repetí, levantando la cabeza. Él asintió y yo lo tomé de encima de la mesa, acomodándome sobre sus piernas de nuevo. – No habrá alguna caricatura mía o algo, no?
Negó con la cabeza, sonriendo. “Está bien…”

Gracias a él logre descubrir lo que toda la humanidad llevaba buscando desde el principio de los tiempos: La felicidad. Antes de conocerle, había probado todos los métodos filosóficos, desde la antigua Grecia hasta la Alemania moderna, pero ninguno era suficiente… Faltaba algo… No bastaba con vivir con justicia y ser amable… No… Faltaba él. Faltaba el amor, amor en su puro elemento.
Nada tiene sentido si no es hecho con amor… El amor es la base de todo, del mundo; tu base y la mía, todos nacimos gracias al amor, y vivimos por el amor y para el amor. Es la única manera de ser completamente feliz: Amar y ser amado.
Por eso, yo tengo que agradecerle no solo una cosa ni dos a mi compañero de viaje, sino toda mi vida, que es gracias a él. Porque vivo por él, que me da toda la fuerza para vivir día a día con una sonrisa en el rostro.
Porque he estado esperando por él toda una vida, podría esperar otra, solamente viviendo con la ambición de que algún día le tendría entre mis brazos, vería su sonrisa y sentiría nuestro vínculo… Vivo por él.
Qué haría si se fuese de mi lado? Podría seguir viviendo sin amor? Porque amor es él, soy yo, somos nosotros… Si falta un trozo de mí, de nosotros, podría seguir viviendo? No quiero arriesgarme a hacer la prueba… Deseo estar entre sus brazos para siempre.

Le miro, con los ojos húmedos y le sonrío con ternura.
- Eres más cursi…
- Calla, no rompas el momento. – Frunce el ceño y sonríe. – Ahora, lee la dedicatoria.
Obedecí, y abrí el tomo azul por la primera página. Las lágrimas corrieron inmediatamente.

A esa persona que me hizo amar por primera vez.
A mi primera persona,
A mi persona eterna,
Gracias.
Te amo.
Estarás conmigo hasta que los cielos se caigan y las luces se apaguen?

- Oh, Jinyoung… - Me tapé la boca, completamente emocionado. De mis ojos caían lágrimas de pura ternura. Él sonrió y me retiró la mano de la boca para besarme con suavidad.
- Te quiero. – Asentí y le besé con ímpetu. – Dime… Entiendes lo que te quiero decir con la última frase? – No me dejó contestarle, porque sacó una cajita aterciopelada de color azul de su bolsillo. Ahí, en ese preciso instante, mi corazón se quedó sin pilas y me morí. Vale, no exactamente, pero realmente sentí como si me fuese a dar un infarto o una taquicardia mortal.
- Jinyoung…
- Te casarás conmigo? – Su sonrisa perfecta me tenía hipnotizado. De nuevo, mis ojos comienzan a derramar lágrimas y yo asiento, completamente mudo de la impresión.
Toma con suavidad mi mano derecha y coloca la fina alianza en mi dedo anular. Le miro, sin poder dejar de llorar y sin articular palabra.
- Ahora ya no vale echarse atrás, eh? Está pegada para siempre a tu dedo!
- Imbécil… - Rió y nos fundimos en un beso eterno. – Te amo… Te amo mucho!
Le abracé, hundiendo mi húmedo rostro en su cuello, absorbiendo todo su calor corporal y el amor que me transmitía con su abrazo.
- Chan… - Me separo de su cuello y recibo automáticamente a sus labios, que me besan con suavidad pero con ansia al mismo tiempo. Entiendo perfectamente lo que me quiere decir con ese beso… Esa noche, será la primera noche que hagamos el amor como prometidos.

- Te amo… - Susurra sobre mis labios mientras entrelazamos nuestros dedos, donde ambas alianzas brillan juntas, haciendo brillar los pequeños diamantes con las luces de Seúl, la ciudad que me trajo la felicidad.
- Te amo. – Respondo, fundiéndonos en un beso que duraría el resto de nuestras vidas con una promesa de amor mutuo que duraría, como diría Jinyoung, hasta que los cielos se cayesen y las luces se apagaesn
“Hasta la muerte, Jinyoung. Siempre juntos.”


-Fin- 


10 comentarios:

  1. No hay cosa mas triste que leer -FINAL- y es que desde hace ufff siempre eperaba las actualizaciones y ahora no se que hacer con mi vida(?, dejando eso de lado, me a gustado mucho todo desde el principio hasta el final y eh soltado mas lagrimas con esta historia, ahora~ WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA YO TAMBIEN CREI QUE TENIA UN AMANTE!! MALDITO JINYOUNG POR QUE ES TAN ESTUPIDAMENTE LINDO!! DAN GANAS DE MATARLO A BESOS >W< Y EUN SOL UNA MUJERCITA TAN ASTUTA ewe!! y Channie~ A EL LO AMO!! LO AMO T__T espero escribas mas Jinchan en un futuro♥

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    1. Me alegro de que te gustase tanto! ^^
      Quizás algún día escriba otro Jinyoung, pero de momento tengo otros proyectos. :3
      Me alegro de que lo siguieses hasta ahora tan fielmente y espero que sigas leyéndome en el futuro!♥

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  2. No puedo creer que Gongchan aparte de ser un chillon sea un celoso y paranoico -aunque claro como un hombre tan perfecto como Jinyoung cualquiera lo seria- awwwwww pero asi lo amo <3 y asi lo ama el pobre de Jin.
    Bueno este es el fin ahora que hare con mi vida... -crisis existencial- aunque ese final es muy hermoso te juro que este ha sido el mejor fanfic de B1A4 que he leido aunque en lo personal prefiero el BaDeul -IS REAL!!......ok no XD- pero enserio este fic ha sido el mejor que he leido eres una gran escritora te lo he dicho ya mucho y esperare que tengas mas proyectos con este grupo.
    Sin mas que decir -que pienso que ya ha sido demasiado- me ire a llorar en un rincon oscuro.
    Gracias por escribir este hermoso fic <3

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    1. Yo también shippeo al BaDeul♥ Algún día pensaré algo con ellos ^^
      Muchas gracias por leerlo, me alegro de que te gustase tanto y espero que me sigas leyendo ;)

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  3. me gusto mucho unnie, estuvo muy bonito me gustaria que hicieras un fic mas por que casi no hay fics de ellos y los que hay o no stan terminados o son muy simples

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    1. Me alegro de que te gustase ^^
      De B1A4 por el momento no tengo planeado ninguno más... Pero quién sabe? A mí las ideas me aparecen de la nada, así que podría ser ^^

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  4. Primero que todo ¡Hola!
    Ya después de saludar (?) ¡Amo tu fanfic! Es el mejor JinChan que he leído en todo este tiempo. -Tanto en inglés como español (?)-. Me es difícil encontrar fanfics de ellos, pero el tuyo akdjdjs ame la historia, las personalidades de cada uno, por dios, tan bonito que fue JinYoung con Channie<3 ¡Lo ame por completo! El mejor que he leído, insisto.
    ¿Has pensado en hacer otro JinChan? Yo con gusto lo leería<3.
    Saludos~.

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    1. Holo! (?)
      Muchas gracias! ^^ No hay mucho JinChan, no, y no entiendo por qué, porque es súper obvio que se aman con locura! TT__TT
      Y sí... He pensado y tengo proyectos de historias sin protagonistas definidos todavía, pero nada seguro... Tiempo al tiempo ^^
      Espero que leas otros proyectos míos y que te gusten tanto también <3
      Besines y welcome to the family :D

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  5. Disculpa, me dejaria publicarli en otro sitio (? Si es asi, a quien le doy creditos?

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    1. Puedes publicarlo siempre y cuando pongas en todos los capítulos el link del blog y el nickname de la autora (osease, yo xD) ^^

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