17 de mayo de 2016

[KaiSoo] Staring at the Moon: Capítulo Final (I)


1962, Campamento Militar de Busan.
La luna apenas iluminaba el campamento, se empujaba con debilidad por las ventanas del pabellón de deportes que se había tenido que convertir en dormitorio provisional a causa de las fortísimas lluvias recientes. Al menos 350 soldados roncaban apaciblemente, soñando con volver a casa, a sus familias y amigos.
Dos jóvenes, sin embargo, se miraban el uno al otro, separados por unos 20 centímetros de cemento pulido. Sonriendo suavemente, mientras escuchaban la lluvia golpear con violencia la gran puerta de metal. En aquella noche de Mayo, ya apenas hacía frío.
- ¿No puedes dormir?- Susurró Jinyoung, de entonces apenas 20 años. Sooman negó con la cabeza, sin dejar de mirarle.
- No es que no pueda, es que no quiero.- Jinyoung rió en voz baja, con cuidado de no despertar a ninguno de sus compañeros.

23 de julio de 2015

[저승 사자] I am in your dreams. - Capítulo 2


Una nube cubrió la luna menguante, apagando la sonrisa que llevaba acompañando a Jungkook y a aquella persona de vestimenta negra y rostro oculto durante toda la noche. Ambos en silencio, escuchando únicamente el pitido intermitente de las distintas máquinas que llenaban la habitación número trece. Cada uno sumido en sus propios pensamientos, en sus propias conclusiones, en sus propios objetivos.
- Sabes que tu amigo realmente te quería, ¿verdad?
Jungkook giró la cabeza hasta la esquina más oscura de la habitación, sin expresión, sin responder.
- Lo digo por si tenías dudas. - Susurró la sombra. La persona.
- No las tenía. Nunca las tuve. - Respondió éste, desviando la mirada hasta la luna, que empezaba a iluminar de nuevo. Las nubes avanzaban por el cielo, sin detenerse, como pájaros que emigran al sur para buscar la calidez de la primavera.

18 de julio de 2015

[저승 사자] I am in your dreams. - Capítulo 1



Eran las 7 de la tarde del 1 de Septiembre. El cielo estaba tiñéndose de naranja mientras las pocas nubes que lo adornaban daban una sensación de deidad al sol, pero nadie le daba importancia al paisaje porque, al fin y al cabo, no tenía nada diferente a cualquier otro atardecer de cualquier otro 1 de Septiembre a las 7 de la tarde.
En el hospital universitario de aquel distrito de Seúl, de nombre carente de importancia, un grupo de médicos jóvenes se escaqueaban de su turno de guardia para ir a fumar a la salida de emergencia de la tercera planta, situada justo entre la habitación número 13 y la número 14 de la zona 7. No es de extrañar que fuese la zona favorita para este tipo de actividades entre los nuevos internos del hospital, era la más tranquila, la más silenciosa… ¿Por qué?, os preguntaréis, y yo lo responderé claro y conciso: No había ni un solo paciente con los ojos abiertos. Todos en un mundo de subconsciencia al que la ciencia no tenía acceso ni forma de meter las zarpas. Una zona de sueños, o quizás no. De recuerdos, o quizás tampoco. De todas formas, todos se sonrieron con complicidad al abrir la puerta y asomarse entre aquellas verjas de hierro pintado de negro.